"Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En ese sentido, el quehacer poético implicaría exorcisar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos."
Alejandra Pizarnik.
Nunca he sido buena para escribir poesía, o si, cuando estaba enamorada, asi hasta las patas.
Ahora no me sale. me sale esto, la prosa desordenada, hasta el escupitajo rabioso, la energía en movimiento, el pensamiento difuso y algo contradictorio como mi mente siempre pensante.
Amo escribir tanto como amo amar, tanto como amo el mar, a mi hija hermosa, los momentos de felicidad infinita, leer a gentes en un feedback mágico a través del tiempo y la distancia, las carreteras manejando con la música a todo chancho, la música, la música que rescata, conjura, salda, trae, devuelve, tanto, tanto amo escribir.
Hay tanto que reparar, tanto que volver a mirar, tal vez mirar para dejarlo ahí de nuevo, como esos fantasmas que se han vuelto inofensivos con el tiempo, mirar lo que no hemos mirado nunca, sorprendernos con el nuevo aprendizaje, salvar, y también diluir las alas de mariposa que se llevará el aire bajo nuestra nariz.
Escribo para sobrevivir, leo para sobrevivir, sobrevivo para amar de nuevo...
Alejandra Pizarnik.
Nunca he sido buena para escribir poesía, o si, cuando estaba enamorada, asi hasta las patas.
Ahora no me sale. me sale esto, la prosa desordenada, hasta el escupitajo rabioso, la energía en movimiento, el pensamiento difuso y algo contradictorio como mi mente siempre pensante.
Amo escribir tanto como amo amar, tanto como amo el mar, a mi hija hermosa, los momentos de felicidad infinita, leer a gentes en un feedback mágico a través del tiempo y la distancia, las carreteras manejando con la música a todo chancho, la música, la música que rescata, conjura, salda, trae, devuelve, tanto, tanto amo escribir.
Hay tanto que reparar, tanto que volver a mirar, tal vez mirar para dejarlo ahí de nuevo, como esos fantasmas que se han vuelto inofensivos con el tiempo, mirar lo que no hemos mirado nunca, sorprendernos con el nuevo aprendizaje, salvar, y también diluir las alas de mariposa que se llevará el aire bajo nuestra nariz.
Escribo para sobrevivir, leo para sobrevivir, sobrevivo para amar de nuevo...

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