Vivo en
constante insomnio, me cuesta dormir, mi cabeza vive a mil por hora cuestionándome
todo; mi shrink dijo que yo era muy mala conmigo, que me juzgaba mucho, y si, es
un monólogo constante de muchas voces, las mías, mi pensamiento que habla con
mis yos, la que es, la que quiere ser, la que pudo haber sido, la que no fue,
la que si, cada una con su propio espacio y reputación, a unas le doy más bola que otras; últimamente
me reto porque vivo perdiendo el tiempo y no hago nada con mi vida, que soy una
vaga, que podría usar mi intelecto para cosas más cabronas y cabezonas, como
aprender algo mas, perfeccionar algo mas, y nada; ya queda poco de todo el
tiempo y no hice nada. Otra yo dice, cállate,
déjala en paz, que es posible que este tiempo haya sido perfecto como fue, casi
cero obligaciones, casi cero “tener que”, y eso, tener que nada, pero es como si todo el tiempo estuviera
peleando conmigo, con las yo que se supone que quiero ser, y no soy, o no en
este momento, y no me gusta. Me cuesta dormir, no quiero dormir, porque
sueño mucho, y los sueños son densos, vivo otras vidas, pedazos de mi historia re-editados, de otras formas, otros escenarios, gentes que conozco con otros cuerpos y caras, y tan, tan reales que me despiertan, me dejan agotada, y me quedo mirando el espacio entre las
cortinas y la noche y los árboles detrás,
a veces con el corazón saltando, a veces con tristeza, pero no
lloro, no tengo lágrimas, me enojaría mucho a estas alturas estar sufriendo, así
que antes de intentar dormir de nuevo, son mareas de preguntas, de recordar
cosas, como si fuera una analista en un laboratorio de criminalística,
examinando el cadáver post ruptura, mis heridas, preguntas y mas preguntas, como fue que recibí tantas estocadas,
como fue que no me di cuenta, y reviso por minutos las escenas del escape, de
alargar situaciones, palabras, conversacione, me cuesta dormir de nuevo, no descanso, y sueño despertar liviana, pero nunca ocurre; nada de esto es terrible, nada
sangra, soy un cuerpo blanco y rosado y amarillo, con el corazón metido en una
hielera que a veces entibio, pero no mucho, no aun, sin mucho aún, quieta.

Lo mejor que se me ocurre decirte en este caso es que todo pasa... Nada es eterno, aunque pensemos que el dolor o la sensación de desasosiego nunca se irá, se acaba yendo...
ResponderEliminarTe mando ánimos y un abrazo.