Con esto de
escribir (y leer) pasan cosas. O al revés.
Aparte de haberme vuelto adicta a jueguitos de Facebook y iphone por
este tiempo, me he vuelto adicta a leer ciertos blogs. Como quien sale a pasear,
cada día voy por el barrio (lista de lectura) y converso (leo) a quienes hayan
escrito, y sigo sus historias, y a veces comento algo; son poquitos, pero
constantes, y me ha ayudado mucho a volver a escribir. También ayudó mucho que una amiga querida
hace unos días en correo privado, hablaba de que escribir blogs es como
desnudarse un poco (lo es), y aunque a veces quieras ser lo más críptica
posible (por eso de resguardar la identidad de los culpables (y la mía), jà!),
a veces no te sale, y aunque no cuento todo con pelos y señales, cada día me
cuesta menos llegar acá, hablar conmigo, y ordenar las cosas.
(En este instante están entrando whatsapp’s
de la mujer y me salta el corazón, fuck!!!)
Me interesa
esa comunicación en silencio; hay quienes están pasando lo mismo, con
diferencias de tiempos, hay quienes están en relaciones complicadas, hay quienes
aún creen y quienes no. Siento el dolor,
siento los absurdos, leo las contradicciones, leo la pasión y la nostalgia, y
me siento menos sola. Muchas veces me
leo en ellas, como si fuera yo quien hubiera escrito ciertas cosas, actuales o
pasadas. Que quede claro, no quiero más compañía,
o mejor dicho, la amistad (que tengo en la vida real con antiguas blogueras, que
trasciende a pesar de que ahora estamos geográficamente distantes) se dio con
los años, con miles de escritos, confianzas y con un cariño que permanece. Y en los blogs o en la vida real, se van
formando lazos, que serán por tiempos cortos o largos, y es algo que se
da (cuando se da), por sí solo. En este tiempo, estas mujeres
son mis espejos, y tenemos a veces las mismas preguntas, y aunque no haya
respuestas (perfectas), leer nos puede
dar un click para entender nuestros procesos.
Se agradece, yo lo agradezco.
Si nos
vamos al macro de las relaciones amorosas, entre mujeres gay como entre la
gente hetero, en la vida real, en los libros, la historia o en las películas,
es transversal que se acaban, de todas las maneras posibles. Leía en algún lugar que el amor es una decisión;
las decisiones son hechos, son trabajo, son jugársela por la compañía de un ser
del cual te enamoraste, de permanecer, en la complejidad de aceptar las
diferencias y en actos de amor, no rendirse.
A quienes no pueden, que al final es lo mismo que no querer, y esa es
una libertad que debe ser respetada. Por qué no resultan los amores que no
resultan? no existe un para siempre lo
suficientemente rico y largo que no nos dañe? es que no somos (son) capaces de hacer realidad
los cuentos de amores eternos? y si al final solo eran cuentos, y si al final los
amores que trascienden son las excepciones?
no tengo respuestas, solo el divagar de mi pensamiento hablado, escrito.

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