jueves, 23 de enero de 2014

Papillon





Mood: “Estoy al borde, de la cornisa, casi a puuuuuuuuuuuuunto de caer… “ (Persiana Americana, Soda Stereo).  Mentira, pero estoy tan cansada, a un día de salir de vacaciones, que el día se hace eterno, a pesar de que no paro haciendo cosas, la mayoría entretenida, excepto los cachos.  Mi destino es el sur, lugar donde pasaré quince días, tal vez estacionada en unas cabañas que en internet se ven hermosas (y que ya sé tienen wifi), y tal vez dando vueltas por los alrededores, lugares que tengo muchas ganas de conocer.

Llevo el último libro de Fuguet “Tránsitos” (cero milla, de paquete) y un muy antiguo ejemplar “Papillón”, de Henry Charriere, que encontré hace poco en una feria de las pulgas; este último lo leí en la adolescencia, y que junto con “Archipielago Gulag” de Aleksandr Solzhenitsyn, (nombre que tardé en aprender a pronunciar), fueron parte de los primeros libros que leí.  Recuerdo que tal fue mi fascinación sobre un hombre que alcanza la libertad, que le escribí una carta a Henry Charriere, que no sé cómo la puse en un buzón y debo haberla enviado a la editorial, pero como me cambiaba tanto de casa, nunca supe si hubo una respuesta.

Antes leí “Love Story” de Erich Segal, que la llevaron al cine interpretada por Ali MacGraw y Ryan O'Neal;  me recuerdo niña (doce o trece años, que en esa época era ser realmente niña), llorando por la emoción de una chica que muere y el dolor del amado.  Esa vez escribí un cuento, en que una “yo” chiquitita se subía al escritorio de Erich Segal, el autor, y lo interpelaba por haber matado a “Jenny Cavilleri”.  No recuerdo las palabras exactas, pero la historia era una conversación sobre la vida y la muerte, y mi intención de que él cambiara el final de la historia.


Después de eso escribí cartas a Lobsan Rampa, al mismo Fuguet (mi alter ego) y a Isabel Allende, y que son críticas a sus libros, o conversaciones en mi cabeza que tengo con los autores, o cosas que "necesito" que lean. Solo uno me respondió, en una revista de papel couché, por supuesto todo en el anonimato de quienes somos famosos y escribimos con seudónimos, ja!


Ahora leo “La soberbia juventud”, último libro de Pablo Simonetti, página 67, y está muy bueno.  Los últimos libros no me han encantado, creo que no han estado tan bien construídos como “Madre que estas en los cielos”, por ejemplo.  Pero al igual que Fuguet, se les perdona todo por el placer de leerlos.  Tengo una pila inmensa sobre una mesa lateral en my room, de cosas para leer o releer, así es que veré que mas puedo llevar a las vacaciones, uno de los “must” del placer.


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