jueves, 17 de marzo de 2011

otra vida

mi vida es una ensalada de ganas y proyectos y la mazmorra de la asquerosa vida cotidiana que me tiene hasta las masas de nuevo cuando ya me había salido y me sentía afortunada y el verano se venia sin vacaciones pero daba lo mismo y de repente estaba despegando y como huasa mirando por la ventanilla y pensando será firme y no saldré volando y la llega y la noche y las luces y las casas preciosas y luego vino el mar y la playa y las sorpresas inesperadas que hacen que digas aun quedan cosas para ser mas feliz que la cresta y el mar y el mar y el mar y no cansarme de mirar la arena y el paisaje y el mar y el mar y el mar y un poco de año cero cuando daban la luz y escribir un poco y leí a fuguet de nuevo y cagarse de la risa jugando al pictionary y dormir placida y despertar y un poco de marx y de conversas importantes y ganas de quedarse pegada en esos días y esos paisajes y maldición que hay que volver a la pega y menos mal que tienes pega y ponerse a pensar que pasaría su volvía y me daban el sobre azul y mejor poner la cara llena de risa y partir al aeropuerto y subirse al avión y aterrizar de nuevo es esta cuidad extraña donde al día siguiente caminaba bajo el sol a 1 km x minuto pagando cuentas y vainas varias volviendo a la pantalla grande y a trabajar el lunes y que no se me borre la sonrisa de la cara y las buenas intenciones de no estresarme nunca mas que no vale la pega que da lo mismo no ser la mas top que eso no alimenta el alma solo la guatita porque igual llena la olla y otra semana en que la paz se empieza a retirar y empieza la cotidaniedad y el cansancio y el tsunami que no puedes creer las imágenes y la desolación y como se puede vivir así y pensando en que no tengo una casa y para que la quiero o mas cosas si todo es tan frágil y caminaba y pensaba estoy atrapada atrapada en esa pega que a veces detesto y vi en mi cabeza la imagen de un japonés cualquiera que vaga entre los escombros y esta atrapado en un mundo donde todo se destruyo y pienso en mi techo en mi familia en mi cuerpo en el pan y la palta que llevo en la bolsa y vuelvo a dar gracias y es la paradoja de volver a dar gracias por las cosas buenas de la vida comparadas con estas tragedias que no te tocan la piel pero te rompen un poco por dentro porque no tienes ningún derecho a quejarte y se pone difícil soñar y se pone difícil vivir y no quedarse pegada en la imagen de mis pies en el mar del color de las algas de la textura de la arena y el calor del sol y mi pelo desordenado y las pulseras en mi muñeca y mis brazos bronceados y mi escote lleno de pecas y mis ganas y mis ganas y mis ganas.... de otra vida.

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